1882 Discurso 24 de Enero del Padre Billini

Parque Francisco Javier Billini

 

IDEARIO DEL PADRE BILLINI

Discurso pronunciado por el Padre Billini con motivo de la Distribución de los Premios realizada en el colegio San Luis Gonzaga 24 de Enero del 1882.

LIBERTAD MORAL

Los cuerpos inanimados siguen sin resistencia los movimientos que se les imponen. Los animales privados de razón se entregan sin remordimientos al instinto que los arrastra.

Solo sus hombres se distinguen tanto por sus vicios como por su inteligencia. Acaso obedecen a la necesiddad  como el resto de la naturaleza? Por qué recibieron estas luces qué a veces los extravian, este deseo de todos, el don de enternecerse al ver las desgracias de sus semejantes?

A vista de tantos privilegios como le caracterizan esencialmente, no se debe inferir que Dios quiso hacer pruebas fuertes del poder que tiene el hombre de deliberar y elegir? Ciertamente si hay virtudes en la tierra, hay justicia en el cielo. El que paga un tributo a la regla.

Empieza su vida en este mundo, después la continua en una mansión en que la inocencia recibe el premio de su padecer, y donde el hombre culpable expía sus crímenes, hasta dejar satisfecha la justicia de Dios que había ultrajado.

LOTERIA

Según la opinión de algunos moralistas, la Lotería es un juego de azar y por consiguiente no debía ser permitido.

Pero esta opinión no es la general y recibida, pues que al contrario vemos que en todas partes y por toda clases de personas se tolera y sostiene el azar de las loterias; de donde resulta que hay muchas establecidas como especulación, por los gobiernos, y otras corporaciones.

Nosotros creemos que como todas las cosas humanas, según el modo y el objeto es bueno o es malo el medio de la Lotería.

Organizada por nosotros en mezquinas proporciones la de beneficencia, podemos demostrar y probar que a todo el que guste que sus limitadísimos proventos [cuando los rinde), nos ayudan escasamente a cubrir apremiantes necesidades del Asilo de beneficencia que hemos fundado y sostenemos con el auxilio de Dios y de algunas, (muy pocas almas caritativas) y a veces hay en que, como en  el sorteo de los corrientes, los productos se reducen a cero].

Pocas veces como en este caso puede decirse con verdad y seguridad que el fin justifica los hechos.

 Francisco Javier Billini